Pedro de Azgra.

D. Pedro de Azagra, había dispuesto en un codicilio testamentario que en el último suspiro quien estuviera a su lado le arrancara el corazón y lo clavaran en una tablilla con un clavo de plata.
La tablilla había sido finamente serrada del Lignum Crucis en Jerusalen por los Templariosagradecidos por la en comienda de Aradón y Alcanadre. El clavo de plata se extrajo de la fudición de un denario romano de los treinta con que se pagó a Judas la traición a Cristo.
Rodrigo de Azagra murió borracho como una cuba,aplastada su cabeza por una enorme maza blandida por León, Alferez de su ejercito esposo de Leonor que parece ser dejóse seducir por D. Pedro. Leonor también fue muerta machacada su fragil y rubia cabeza por la misma maza.
El asesino, concedor del último deseo de su jefe, abrió su pecho, con una daga y arranco el todavía palpitante corazón. Lo mismo hizo con el de su esposa Leonor, que gimió al ser arrancado su corazón.
El Alferez León, arrepentido de lo que acababa de hacer, introdujo el corazón de D. Pedro de Azagra en las profunda herida del pecho de su esposa y colocandole atado un pellejo de aceite al cuello, la arrojo a una profunda poza del rio Ebro.
Con el corazón de su esposa lo entregó a los Templarios para que lo clavaran en la tablilla sacra con el clavo de plata que preteneció a un traidor.
Así fue y el Comendadr de Alcandre junto con veinticinco hombres tocados con una larga capa blanca con la cruz paté sobre el hombro derecho,se trasladaron a Jerusalen enterraron con honor aquel corazo´n femenino en un pequeño hueco en la gran crípta ubicada en los sótanos del Templo de Salomón y gravaron la siguiente leyenda "Fidelitas semper Petrus".
Un cuervo negro acompañó a la expedición desde Alcanadre hasta Jerusalen., Se dice de este cuervo que sabía hablar en latín pero lo que hacía a las mil maravillas era silvar.
Todos los caballeros templarios con su Comendador, fueron despedazados en Acre, por los sarracenos egipcios, aunque se encomendaron a su antiguo señor D. Pedro de Azagra, que oidas que fueron sus plegarias les envió desde el infierno la noble y hwermosa figura de Leonor que abiertto su blanco pecho les consolaba mostrandoles un corazon encendido por el fuego.