
El dia de San Sebastian, 20 de enero de 1213, se hallaba atracada en el Puerto fluvial de Varija (VAREA), una nave muy especial, con las velas pintadas con la cruz paté del Temple. Su comandante era Guillen de Montedón y su importante viajero era un humilde fraile benedictino, recién elegido Papa con el Nombre de Inocencio III. Se disponía regresar a Roma,Rio Ebro abajo hasta Tortosa. Alli le esperaba otra nave templaria que lo dejaría lo más proximo a Roma.
La elección era secreta, pero los espias de Yussuf, esperaban apostados en la orilla de Mendavia y la de Lodosa. Cuatrro mil hombres habian sido destinados por Yussuf, para secuestrar a Papa, con la intención de hacerle claudicar de la Cruzada que todos eperaban iba a convocar, además pedir un rescate.
A la altura de Mendavia un grupo de arqueros se apostaron en la orilla izquierda del Ebro, escondido entre los frondosos arboles del ese márgen.
A su paso, la nave del Papa, con veiticinco caballeros del Temple elegidos, iba a su vez custodiada por otra nave con cerca de treinta hombres y a su vez otra nave transportaba fámulos, caballos y pertrechos, ello no impidió que los arqueros sarracenos lanzaran miles de flechas con el fin de que las naves embarrancaran en la orilla derecha, entre Alcanadre y Aradón. Asi fue.
por seguridad del Papa, lograron abrirse paso entre los sarracenos de apie y con ayuda de los Templarios de la Fortaleza de aradón que se hallaba en construcción lograron socorrer y dar prtección al Papa y a su séquito.
Inocencio III, se refugió en la fortaleza de Aradón, perteneciente al Temple, que a pesar de hallarse en construcción presentaba una mágnifica fábrica de piedra de silleria, con sus muros y torres.
los caballeros templarios, pobres comilitones todavía, montarón al frente de Guillenh de Montedon en sus cabalgaduras dobles por cada caballo, de forma tal que un caballero miraba hacia el frente y su compañero hacia atras, ambos ceñidos por un ancho correaje que les ataba espalda con espalda, de tal manera que los casi trienta caballo con los que contaban suponia un pequeño ejercito de caballeria de sesenta hombres que al grito de ¡VOCENT¡, se lanzaron con toda su furia contra los cuatro mil sarracenos, detrás de ellos luchaba los de apie, con sus frámulos y armigueros.
La batalla duró dos días, fue horrible, los caballeros eran máquinas de matar y los de a pie con sus espadas y picas inflingieron una humillante derrota a las tropas de Yussuf, dejando cadaveres, mutilados que eran rematados, todo era muerte y destrucción en una planiecie que Inocencio III, al ver el terrible espectáculo, exclamo: MATANZA, MATANZA, ANDAD Y RECONOCED LA TIERRA ROJA DE LA MATANZA.
Desde entonces a esa planicie se la conoce como la MATANZA.
El Papa, sobrevivió y llegó a Roma para su coronación. Por esta hazaña dono bienes y tierras a los templarios y a Guillen de Montedón lo nombró GANDE MAESTRE DEL TEMPLE.