Ante la provocación usemos la ignorancia Cada vez me resulta más triste contemplar la soledad de los que predicando en el desierto tratan de imponer su criterio a los demás. Criterios estos basados en el desprestigio del adversario. Estos seres que utilizando un vocabulario refinado (lo que demuestra, dicho sea de paso, que a ellos también les preocupa la semántica), sirven como vanguardia de asalto a sus políticos, cubriendo sus espaldas a modo de lacayos eximiendo como buenos súbditos a sus amos de tan ingrata tarea.” Cuanto más siniestros son los deseos de un político, más pomposa, en general, se vuelve la nobleza de su lenguaje” decía Huxley. Qué lejos quedan aquellos políticos que haciendo uso noble de las palabras, las pretendían sin maldad hacerlas llegar al público en forma de ideas y propuestas. Sin necesidad de esgrimir sus lenguas viperinas cargadas de mentiras e insultos contra quienes no son más que rivales en la lucha por las ideas. Convirtiendo esto último en su lucha por el poder. ¿Y qué podemos hacer ante esta situación?. ¿Cuál sería el método a utilizar sin caer en la tentación de utilizar sus mismas armas?. La ignorancia. Sí, la ignorancia y el desprecio por quienes no poseen otro argumento para convencer que el insulto. Cuan triste resulta ver envolver la razón con mantos de mentiras y trata de venderla al público como la única verdad. Tal vez la indignación que nos invade nos haga caer en la tentación de ejercer la tarea de ahuyentar a los perros que predican con sus ladridos sus verdades. Pero no es esa nuestra lucha, nuestra lucha es otra. Nuestra lucha, la de las mujeres y hombres de la Izquierda, es la de llevar a cabo la puesta en acción de los proyectos de izquierda. La de convencer a los ciudadanos, a nuestros vecinos, de que el camino para conseguir salir de esta situación de crisis crónica solo pasa por las propuestas de izquierda. Convenciendo con la razón, con propuestas. Pero no cayendo en la trampa del insulto y el desprecio gratuito. Para esa tarea ya se encomendaron otros. Por eso recomendaría tanto a los que queréis formar parte del proyecto Izquierda Unida como a los que los votamos, no caigáis en el juego de la descalificación, porque ese es su juego. Ante las propuestas del adversario utilicemos la crítica constructiva, pero ante la provocación usemos la ignorancia. Salud y República |