EL ACEBO Es un pequeño arbusto que puede alcanzar fácilmente los 10 m. de altura. Lo más característico de esta especie son sus hojas, muy duras y tiesas, de forma parecida a las del laurel, pero onduladas y con espinosos dientes en su contorno; son lampiñas y bastante lucientes. Es un arbusto que permanece verde todo el año. El fruto es globuloso, del tamaño de un guisante, pero liso y brillante; se trata de un fruto carnoso muy tóxico, que suele ocasionar problemas en niños que lo comen atraídos por su atractivo color, lo que da lugar a intoxicaciones que en muchos casos devienen mortales. Se cría de forma espontánea en las zonas umbrías de nuestros bosques, más frecuentemente en el norte de la Península. Florece de abril a junio y sus frutos maduran a finales de septiembre. Para uso medicinal se recolectan las hojas, que están presentes todo el año, siempre verdes. El acebo se califica también como purgante y tranquilizante, pero el veneno de sus frutos obliga a que tengamos especial cuidado con él. Por otra parte, en algunos países se le atribuyen propiedades mágicas, de ahí su tradición y simbolismo. De hecho, para los celtas, el acebo era un arbusto sagrado que utilizaban en el solsticio de invierno (Navidad actual) para atraer suerte y prosperidad. Estos frutos del acebo se consideran purgantes y vomitivos para los humanos, por lo que se ha usado en medicina tradicional. Así mismo, las hojas son diuréticas y, meceradas en vino se emplean como tonificantes. Familia: Ilex aquifolium |