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 | |  | Blanco de Rueda (Un cuento breve) La perversa canícula agostaba las dormidas calles de Rueda allá a la que arrecia la tarde. Del comercio donde paré a comprar unas cajas de blanco estaba al tanto un niño que mientras yo escudriñaba fue a buscar a su hermana mayor. Repasé las estanterías escogiendo las 36 botellas (3 cajas)que llevaría... y la hermana sin venir, seguramente echaría la siesta al cobijo de alguna sombra fresca. Repasé de nuevo las hermosas botellas del dorado néctar alineadas en las estanterías, y ella tardaba y tardaba... De repente apareció, evidentemente sesteaba bajo alguna sombre fresca, el diminuto vestido de lino, dos palmos por encima de la rodilla y uno de escote, arrugaba menguando si cabe un tanto. La chica, frisaría los veinticinco, cuerpo dos veces diez; rubia, guapísima... Al agacharse para coger las botellas con leve cadencia iban y venían dos substanciosos pechos impolutamente blancos sobre el cárdeno pezón, que hacían perfecto el producto a adquirir. Desde entonces soy el máximo defensor del BLANCO DE RUEDA.
Este tonto cuento, machista por virtud única, lo regalo yo a las hermosas chicas de Rueda |
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Foro-ciudad.com - 2007 Ultima actualizacion: 10/06/2008
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