Quizá la descripción perfecta fuese la PAZ personificada. Desde que fui por primera vez tuve la sensacion de que llevaba alli toda la vida. Me acogieron con los brazos abiertos y he decidido quedarme para siempre aunque solo pueda ser en pequeños ratitos cada fin de semana. Es como otro pequeño mundo donde cargar las pilas. Puedes pasear por su monte, subir a la iglesia y ver como los campos se pierden de vista o pasar por la pila y charlar como uno más. Es mágico. Os animo a visitarlo.
Jesus