
Se alegra uno al constatar cómo desde la lejanía se recuerda a nuestro pueblo. No obstante, creo que no es cuestión de reprochar a quienes permenecen en Gajates todo lo negativo que pueda observarse, como el caso del Río (así, con mayúscula) por ejemplo. Para los que están allí permanentemente o acuden con más frecuencia no cabe sino el agradecimiento por su fidelidad, por conservar y renovar el pueblo, por darle vida, como se hace con las fiestas de SAN SALVADOR que ya están ahí. Gracias, por tanto, y felices fiestas.