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01-02-16 13:51 #12984453
Por:delaheraluis

La vida en el pueblo
LA VIDA DE LOS JÓVENES
Si comparamos la vida de los chicos y las chicas, en el pueblo estos comenzaban antes a tomar responsabilidades, Otra cosa era la madurez sexual plena. Donde las chicas ns aventajaban.
Los chicos abandonaban antes la escuela y eran los que en mayor número se iban a estudiar o a trabajar antes. Algunos,en el pueblo, dentro del ámbito familiar o fuera de él, pero se quedaban aquí, como pastores, por ejemplo.
Loa jóvenes dejaban de serlo, como tal, el día que partían a al mili, por entonces a los veintiún años. Claro que antes habían dejado de ser niños, a nivel social el día en el que más o menos, en torno a los catorce años habían dejado en casa el pantalón corto y se ponían el largo. Un día , en torno a esa edad se aventuraban a subir al coro de la iglesía. Aquel día y después de soportar alguna bronca y no osar ponerse en el primer banco pegado a la balaustrada. Se le reconocía como joven y dejaba atrás la infancia. Al igual que sus cortos pantalones que le habían acompañado hasta entonces. Éstos, pasaban a ser recuerdo o a ser usados por algún hermano menor, si se tenía. Subir al coro era, el bautismo social y el cambio de etapa.
El otro gran cambio que se daba, era el de dar por finalizado esta etapa de feliz juventud el día que en enero, más o menos, en torno al tercer domingo “ se tallaba” uno. Es decir, eras “quinto”. Por primera vez en tu vida y de forma oficial, te medían, te pesaban y te “ tocaban los huevos”. No solo en sentido literal, sino real por parte del médico y en presencia del alcalde, secretario y público, Si te daban “ útil” comenzaba la cuenta atrás para ingresar en el ejercito e ir a la mili. A cumplir un tiempo que era en un principio largo y luego se fue acortando hasta más o menos un año.. Para muchos era la primera vez que salían del pueblo y su entorno próximo y también para muchos era una oportunidad tanto personal como laboral que no dejaban escapar.
La vida en el pueblo en estos años de primera juventud era rutinaria y llena de los aprendizajes del campo y el ganado. Trabajar ayudando a la familia directamente o haciendo los mismos trabajos remunerados pero, para otros, sobre todo en la época de más tareas como el verano.
Uno, se convertía en un experto en: arar, abonar, sembrar, cuidar los frutos, segar, pastorear, cuidar ganado, e infinidad de trabajos, todos excepto los de la casa que quedaban reservados y casi en exclusividad para las chicas.
La diversión, básicamente, los ratos de chateo, partidas en la cantina y charlas. Alguna juerga y las fiestas de los alrededores. Pasear en busca de mozas y el baile en el salón los domingos y días festivos. También había alguna "escapadita" en bicicleta, los afortunados que la tenían a los pueblos vecinos o a Guardo. Y si no había bici había piernas para ir y volver andando.
De los catorce a los veintiuno se vivía en continuo aprendizaje y a la espera del día en el que eras llamado a filas. Lo que muchas veces suponía una liberación y una alegría.
Aparecían en esta edad los primeros vicios y las primeras novias, que a veces eran la definitiva.
Se comenzaba a fumar, a pedir la paga dominguera, a llegar a casa más tarde, a estar más tiempo en la cantina e ir a los pueblos cercanos.

LA VIDA DE LOS MOZOS
Acababa, esa primera juventud, como he dicho, el día que te “tallaban”. Se celebraba una fiesta por los nacidos en el año que correspondiese. Al acabar la misa de ese domingo. Se iba al Ayuntamiento y allí, se registraban los datos: nombre, y detalles físicos. Para en principio decirte si eras “útil” o no. Era un paso de hombría y reconocimiento. El ser o no , útil para el servicio militar era un reconocimiento social y personal.
Ese día, hasta los que estaban fuera del pueblo debían venir a tallarse. Te descalzaban para medirte y te medio desnudaban. Te tocaban tus testículos, porque cualquier defecto o tara, el no dar la talla, u otras circunstancias era un eximente de acudir ala mili, Y, se daba la picaresca entre aquellos que querían ir o no ir.
Uno de esos impedimentos era la altura estipulada para ello. Ser útil o no, lo marcaban unos centímetros o, el encogerte o estirarte para subir o bajarles. La víspera del tallarse, una gran resaca alcohólica, solucionaba ese primer trámite. Y, digo primero, porque el que no lo pasa aún le quedaba uno definitivo en la capital, en un examen más minucioso delante de personal militar. Como detalle, os diré de alguien que alegó cierta sordera y al ir a la capital y dejar caer una monedas el experto capitán, se volvía al instante, con lo que “era cazado” y dado por útil.
El día de “ Los Quintos” y una vez pasado ese trámite se celebraba en la cantina y se preparaba la tarde de juerga y diversión para todos. Acababa el día con una cena entre los quintos y quintas, hasta que los primeras luces de día, llamaban a recogerse entre la dulce cama y colchón de lana.
Un año más tarde, habría que irse del pueblo, a cumplir el servicio y camino del destino que la suerte te hubiese deparado.
Se acababa, el pedir, a veces con vergüenza, la paga del domingo a tu padre. Paga que tenía su lado bueno, cual era, repartirla durante la semana para dar salida a tus vicios y gustos: tabaco, bebida y otros y no quedarte “ sin blanca” antes de acabar la semana. Había que administrarse para no tener que recurrir al vergonzante pedir adelanto o fiar, Ya que muchas veces te respondían con el: “si no tienes tabaco, no fumes” o “ si no tienes para beber, no bebas”.Todos asimilábamos pronto aquello del “ ´´El que ahorra una peseta cuando puede, la gasta cuando quiere”.
Posiblemente, acabada la fiesta de los quintos se comenzaba a pensar en serio el futuro personal. ¿Qué hacer con tu vida?. Seguir en el pueblo y dependiendo en un principio más o menos de tus padres, o, “ volar solo” o en compañía femenina, como era lo normal.
La decisión de volar, se iba madurando en ese tiempo. La de hacerlo solo, ya era otro cantar. Porque el hábito y la norma era con alguien, Y, ese alguien ya lo ibas teniendo preparado, era tu novia , o, medio novia para cuando al acabar tu mili decidir juntos el futuro.
Porqué, la mayoría de los mozos cuando regresaban de haber cumplido el servicio militar buscaba trabajo, casa y se casaban.
Aquellos que no lo hacían, se quedaban de “ sempiternos solteros”.
En el pueblo y pueblos de alrededor abundan.
Puntos:
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Foro-Ciudad.com - Ultima actualizacion:23/01/2017
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