RE: sabian de esto en argentina?
Esto esta ocurriendo en mi Ciudad.Ustedes los conocen?
El obispo Brédice ya respondió por escrito a un pliego con un extenso interrogatorio que le envió el juez de Instrucción Nº 3, Carlos Antonio Flores, a cargo de la investigación. El obispo tiene esa prerrogativa, similar a la que gozan el gobernador o los miembros del Superior Tribunal de Justicia.
Hasta ahora, el magistrado también tomó once testimonios a ex integrantes del instituto y algunos padres y hermanos. Esta semana seguirá tomando declaraciones y luego tendrá que evaluar si hay elementos suficientes para llamar a indagatoria a los dos clérigos.
La denuncia apunta a los posibles delitos de reducción a la servidumbre y defraudación, según el planteo del abogado Omar Gebruers, patrocinante de los familiares.
En la sede del instituto, donde funciona una especie de internado donde las chicas llevaban una vida en comunidad, hay en la actualidad 8 mujeres jóvenes. En España hay otras 4 chicas santarroseñas. Por el instituto, según los denunciantes, pasaron unos 70 jóvenes, casi en su totalidad mujeres, aunque también algunos chicos.
El instituto comenzó a funcionar en octubre de 1995, cuando arribaron los sacerdotes Martínez Racionero y Latorre Cañizares, ambos naturales de Cuenca, una localidad cercana a Madrid. Según la denuncia, las mujeres que terminan conviviendo en una casa de la calle O‘higgins, que denominan “cenáculo”, son sometidas a un régimen de “lavado de cerebro”
La casa tiene una directora -también española- que se comunica con el creador de la orden, que reside en Cuenca (España), al cual llaman pare “Grati” y se llama Gratiano Checa Colmena.
Según la denuncia, cuando las chicas trabajan en empleos particulares -algunas lo hacían en la Catedral y otras en la radio del Obispado- debían ceder sus tarjetas de débito y sus claves a los jefes del instituto, Latorre Cañizares y Martínez Racionero. También hacían votos de obediencia y de fidelidad al Papa. El Instituto Servi Trinitatis tiene tres sedes en el mundo: una en Venezuela y dos en Argentina, ubicadas en Lomas de Zamora y Santa Rosa.
“Reducción de
la voluntad”
El abogado Gebruers planteó que “lo que hacen es ir reduciendo la voluntad”. Y puso como ejemplo que “les prohiben comer cosas dulces, porque desarrolla la feromona de la voluntad. Y tenían prohibido el café, el té y el mate porque son estimulantes”. Las internas tenían trastornos de alimentación, fobias y problemas siquiátricos.
“Además de un control permanente a las internas, las obligan a ir alejándose del grupo familiar”, dijo el abogado.
Después de un tiempo, las chicas eran enviadas a España en contingentes de 8 a 15 jóvenes. Al regreso, según señala la denuncia, las chicas fueron enviadas con 5.000 euros cada una, dinero que no se declaraba en la Aduana. Una chica ingresó al país 60.000 dólares en una oportunidad.
“También a las chicas que iban a España les hacen hacer un voto de pobreza perpetuo y las obligan a hacer un testamento manuscrito a favor del instituto de los bienes que reciban en su vida”, dijo.
El reglamento que tenían las chicas -dice la denuncia- les prohibía acercarse a menos de un metro a otra persona (esa distancia evita el deseo sexual), no pueden tener manifestaciones de afecto tales como besar, abrazar o tocarse con otras personas, incluso con sus padres y familiares directos.